Flamenco vivo
Desde que el ser humano tuvo la necesidad de expresarse ha buscado la forma de aflorar todos esos sentimientos que no sabemos cómo gestionar…. y es que el ser… está hecho de pedacitos de estos sentimientos cual puzzle, con su enrevesado sentir…
Hasta que fue aprendiendo que el dolor con un grito –desde lo mas hondo– aliviaba el alma, y que el movimiento hacía soltar el peso de semejante carga… que cuando nadie percibía su existencia, ahí estaba su cura interna, así comenzó a expresar cantando todo aquello que callaba bajo el yugo y el sudor de un trabajo duro, toda la frustración por ser preso su futuro, sentir que todo alrededor no tenía visos de mejora y lo único con lo que contaba propio, suyo, íntimo, inquebrantable era su poder de expresar con su voz, con su cuerpo, haciendo salir –desde las entrañas– todo aquel pesar…
Cantando… cantando su angustia, su alegría, su dolor, su felicidad pero sobre todo expresar de la única forma permitida…
Es ahí desde lo más profundo del ser, de donde nace el flamenco.
Con el desgarro del alma surge lo más hermoso, eso que apreciamos hoy en día, que ha costado mucha marginación, mucha soledad (soleá) profunda y solemne o la seguiriya intensa y emotiva, sin olvidar que el ser es dual, por tanto lo festivo es imprescindible para soportar la parte oscura del vivir.
Salió con sus volantes al campo, donde las flores formaban parte del atuendo y entre risa y risa surge una seguiriya alegre hasta convertirse en la sevillana de hoy.
Da igual que la manera de expresar sea cante, baile, pintura, escultura… todo es arte.
Gracias, gracias, por tanto… gracias por dar lo mejor desde la humildad sin querer impresionar, siendo genios como Camarón o siendo un desconocido que simplemente aprovecha la magia que ha encontrado para liberar su poder interno, ese poder que da el saber que puedo decir tantas cosas y al mismo tiempo el silencio, ese silencio envuelto con las notas de una guitarra, que hace que tiemble todos tus cimientos internos con una canción, con un baile…