Un privilegio

Un corazón ocupado no entiende de tiempos, no entiende de distancias.

¿Alguien ocupa tu corazón?

Cuando esto sucede, esa “presencia” te marca de un modo especial, único.

Te despierta intensas emociones , te inspira.

Muy pocas cosas en la vida son tan valiosas como sentir y ser sentido por alguien más.

Cuando tu corazón está ocupado pareciera que lleves un rayo de sol siempre contigo, un cálido sentimiento que puede iluminar tus peores días.

Si vives esa suerte verás como tu vida resplandece, verás como momentos –anodinos para otros– para ti se vuelven mágicos y los más íntimos detalles cobran un profundo significado.

Un corazón ocupado es un corazón vivo, vibrante, sin miedo.

Amanece cada día con una especial ilusión pues sabe que hay alguien que da un especial sentido a su vida.

Aprendes a apreciar la belleza en lo simple, en esa mirada cómplice, en ese momento en el que entrelazas tu mano con la suya.

Un mensaje inesperado, repentino, nos hace entender que somos importantes para alguien.

También existen riesgos, –importantes riesgos– porque amar es exponerse, es confiar, es desnudar el alma en cada momento compartido.

En un mundo abrumado por la indiferencia tener el corazón ocupado es un privilegio.

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