Ley del Talión
Ojo por ojo y diente por diente, este es –básicamente– el fundamento de la ley del talión.
Este parece ser el leitmotiv del nuevo-viejo PP de Casado que una vez más basa toda su acción política en una de las mas viejas miserias de la humanidad, la venganza.
Inicia estos días el Partido Popular una recogida de firmas, y siempre que esta gente busca apoyos es contra algo.
Contra el aborto, contra el matrimonio homosexual, contra el divorcio, siempre que el PP te pide una firma es para destruir, nunca para construir.
Ahora se enfrentan –una vez más– a los esfuerzos del Gobierno de España por buscar la concordia y la superación de la situación provocada por el Proceso catalán.
La fórmula escogida para ello es la de siempre, provocar la crispación y fomentar el enfrentamiento irracional entre la ciudadanía, agitando miedos, promoviendo envidias y sobretodo alimentando ese bajo instinto que es la venganza.
Para esta gente la lucha de una parte de los catalanes por la conquista de sus ideales –por muy equivocados que estos sean– se vive como una afrenta, como un insulto al resto de españoles.
Estos fariseos de misa diaria no fueron –en sus colegios de postín– mas allá de las enseñanzas del Viejo Testamento, ese en el que la Ley del Talión campaba a sus anchas.
La superación de los problemas de este país no se consigue jaleando en la calle a la gente con soluciones sencillas para problemas complejos.
Los problemas hemos de superarlos con dialogo, entendimiento y cesiones por todas las partes en conflicto y nunca con posicionamientos enrocados y radicales que no atienden a razones.
Este PP se muestra últimamente como un partido de planteamientos muy básicos, viscerales y de consumo para sus acólitos mas extremistas.
Son maestros en el regate corto y hacen gala de una mirada miope de la situación actual y el futuro que nos espera.
Este PP es un partido triste –de otra época– aquella en la que triunfaban personajes del talante de Franco, Pinochet, Salazar, y tantos otros.
Casi prefiero a Abascal, enhiesto sobre su blanco corcel en plan justiciero cual moderno Curro Jiménez, al menos podemos reírnos un poco con la estampa.
Servidor público
La Administración Pública así, en abstracto, asusta.
Enseguida se nos viene a la cabeza un sinfín de personas afanadas en la cumplimentación de impresos –que se nos antojan verdaderos jeroglíficos– o en el peor de los casos, un muro que se levanta ante nosotros –infranqueable– y que limita o retrasa la resolución de nuestros trámites.
La Administración Pública ni debe asustar, ni debe considerarse como un obstáculo al que vencer.
Quizás el dar pábulo a esta última consideración –obstáculo a vencer– nos lleva a enfrentar nuestra relación con la Administración como una prueba de astucia intentando llegar a la resolución de nuestros deseos por medio de argucias o caminos no del todo legales.
Creo realmente que todo es mucho más sencillo de lo que queremos ver o admitir pues básicamente la Administración se compone de "Servidores Públicos".
El Servidor Público es toda persona miembro de una corporación pública, es decir, los políticos, los funcionarios y en general todos los empleados públicos.
Pero la Administración es mucho más que esto, las infraestructuras que dan cobijo a toda esta actividad es un factor importante para la efectividad y calidad del servicio que se presta y no podemos olvidarnos de los medios materiales de los que se dispone para realizar el trabajo.
El servicio que puede prestar la Administración Pública se sustenta en tres, mejor dicho en cuatro grandes pilares fundamentales: las infraestructuras, los medios materiales, los recursos humanos y el respeto.
Siendo estos cuatro pilares fundamentales, personalmente creo que las personas que prestan el servicio público –sean funcionarios, políticos o empleados públicos– son lo más importante y preciado en esta ecuación.
Llegados a este punto cobran una importancia capital las relaciones humanas
Pues estas nos permiten aumentar el buen entendimiento entre los equipos de trabajo a través de una comunicación eficaz considerando las diferencias individuales, generando relaciones satisfactorias y alcanzar la realización y felicidad del individuo creando un ambiente armonioso de trabajo.
Las empresas que siguen este modelo suelen ser más competitivas, es aquí donde es necesario que el Departamento de Recursos Humanos fije y trace metas para garantizar que estas condiciones se den.
Por esto las relaciones entre los distintos actores han de estar regidas por el respeto –ese pilar no puede faltar– nunca ha de primar el enfrentamiento, el señalamiento, la purga o el favoritismo.
Ejercer una eficaz política de recursos y relaciones humanas sería fundamental para resolver las carencias que podamos estar sufriendo en los ámbitos de las infraestructuras o la escasez de medios.
Este último factor –el respeto– también debe aplicar por parte del ciudadano que se acerca a realizar sus trámites pues ha de saber de antemano que la "persona" que le atiende está para ayudarle y esa siempre es su actitud, siempre.
La Potajera
Corren tiempos de extrema gravedad –tiempos serios– y en Fuerteventura asistimos estos últimos días a un espectáculo infumable, fruto del ego desmedido de quien se cree merecedor de lo que nunca ha conseguido por medio de una urna.
Un político decente antepone el interés general al suyo propio.
Un político decente no utiliza a sus convecinos como rehenes de sus ansias de poder.
El poder "per se" no es un bien en sí mismo, el poder por el poder no es mas que una dictadura.
En la situación generada en el Cabildo de Fuerteventura se entremezclan cuestiones personales y estrategias de medio plazo con el fin de situarse en el panorama político para beneficio propio, y todo ello sin miramientos, sin reflexionar sobre las penurias que se están pasando y las que vendrán de seguir esto así.
Cuando un político no acude a su puesto de trabajo a diario, cuando no acude a un Pleno, cuando retrasa sin conmiseración obras que pueden beneficiar a su pueblo, no hace otra cosa que defraudar a quién le paga pues no cumple con su deber, y a nadie se le esconde –es de dominio público– que esto viene sucediendo desde hace ya un tiempo.
Unos presupuestos que se incrementan en más de un 50% en el área de infraestructuras no pueden ser considerados insuficientes para la reactivación económica de la isla, y de ser esto cierto la obligación de un buen político será –en todo caso– asistir a los debates y defender sus propuestas sin llegar en ningún caso a la imposición o al puro chantaje.
En todo este rebumbio emergen –como no podría ser de otra manera– las huestes de la derecha nacionalista de ATI dispuesta una vez mas a subyugar a un pueblo majorero que asiste inerme ante el desatino de paralizar la economía insular para ejercitar el ya desgastado juego de la silla, quítate tu para ponerme yo.
Los políticos de "chiringuito", que no de partido, tienen los días contados, las bisagras de ida y vuelta no deben determinar la vida pública pues en su propia definición se encuentra su mayor falacia, su mayor mentira. Se alían con cualquiera sin mayor escrúpulo pues no están interesados más que en su propio ego.
La potajera que se cocina estos días puede dar al traste con una oportunidad de oro para conducir a Fuerteventura hacia la modernidad.
ATI-cc junto con AMF, con PP y con UPB son la antítesis de la modernidad y la renovación que necesita nuestra isla y sería un gran paso atrás.
Pero les da igual pues no están aquí para beneficio del pueblo, solo están aquí para ejercitar el poder "per se".
Labor de Zapa
Que dice ATI-CC que la actual Corporación Municipal no ha hecho nada, y por una vez –sin que sirva de precedente– estoy de acuerdo con ellos.
Esta Corporación no ha hecho nada de lo que le gusta hacer a ATI-CC.
Comenzando por pararle los pies a sus “amigos” de DISA y su patente de Corso para hacer lo que les diese la gana en este Municipio.
Fue en ese momento en el que se dieron cuenta de que esta Legislatura no iba a ser “mas de lo mismo”, las connivencias del pasado, los arreglos, amaños y demás argucias a las que nos tenían acostumbrados habían pasado a la historia igual que ellos.
Otra de las cosas, de esas que no le gustan a ATI-CC, es que la relación con la ciudadanía se ha basado en algo que ellos desconocen radicalmente “la verdad”.
Y así, nos fuimos por pueblos y barrios, sin ninguna intención de prometer imposibles, o alimentar una vana esperanza de mejora con mentiras una vez más.
Al colocar la verdad como punta de lanza de nuestro discurso lo primero fue explicar a la gente el porqué de su situación, tan precaria en todos los órdenes de su vida, porqué sus calles no estaban asfaltadas y además porqué no se podían asfaltar deprisa y corriendo.
También les explicamos porqué sus pueblos o pagos no disponían de alcantarillado y de los procesos que esta Corporación pondrá en marcha para solucionar el desastre que nos han legado uds.
Y hablando con nuestro pueblo también aprovechamos y les preguntamos directamente, ¿quieren promesas como las que les hacía ATI-CC? ¿o quieren realidades?
Y descubrimos que la gente está hasta el higo de que le cuenten películas y ondeen banderas, la gente quiere vivir decentemente, tener agua corriente, aceras que pisar y saneamiento para vivir con la higiene propia del siglo XXI.
Están uds. donde el pueblo les ha colocado y deberían –en lugar de andar recontando concejales todos los días– hacer un poquito de autocrítica y agachar la cerviz lo cual no les vendría nada mal.
En lugar de eso intentan uds. las típicas operaciones de maquillaje de siglas –que si AM, que si ATI, otra vez el engaño– pues ya todos sabemos que cuando Ana Oramas levanta el puño uds. tiemblan en lo mas profundo de su ser.
Donde manda patrón –patrona en este caso– no manda marinero.
Por mas que uds. lo vean así, la Comunidad Canaria no es un feudo que les pertenezca.
Somos un pueblo y una tierra mayores de edad que nos organizamos y gestionamos nuestras miserias como queremos, eligiendo a quien queremos y no necesitamos a estas alturas de nuestra historia de tutelas de los que se creen dueños de nuestras vidas.
Lo de “tutelar” al pueblo es un tic muy típico de la derecha de este país, ahí lo dejo.
Ahora, viéndose impotentes acuden uds. a la fanfarria, a intentar activar a sus “comisarios políticos” para ganar mediante el trabajo sucio lo que no han podido conseguir en la competencia leal de unas elecciones.
Labor de zapa. No hay nada más rastrero.
Los tiempos de marquesados y condados han pasado a mejor vida, y den ya por descontado que sus descendientes, amigos y allegados tendrán que competir en el mercado laboral como el resto de nosotros pues la empresa que uds. se habían montado para vivir del pueblo ha dicho basta.
Apréstense a colaborar para que podamos superar los tiempos difíciles que se acercan y si sus ansias de poder no se lo permiten al menos no estorben.
Un abanico de posibilidades inmensas

Un abanico de posibilidades inmensas.
Pues es verdad, un abanico de posibilidades inmensas se abrió el pasado 26 de mayo de 2019.
En ese momento la ciudadanía consideró que era hora de cerrar una etapa que ya no tenía sentido en una sociedad moderna.
Los atavismos nacionalistas no tienen cabida en una sociedad del conocimiento como la que disfrutamos en estos momentos.
La diversidad de opiniones, pareceres y pensamientos –lejos de lo que algunos creen– es un valor fundamental en la política de estos días.
Y esta diversidad es también la garantía que nos permitirá regenerar la política, entendida esta como refugio de "conseguidores" e intereses particulares.
Las instituciones –sobretodo las mas cercanas a la ciudadanía– deben velar por el bienestar del pueblo, el progreso y el bien común.
Los cambios que se han producido en este último año en nuestras instituciones obedecen precisamente al ansia de este pueblo –sobretodo– de justicia.
Han sido muchos años de clientelismo y revertir esta dinámica requiere de decisiones drásticas y –sobretodo– cumplir las leyes.
La diversidad de partidos que componen algunas de las corporaciones de la isla es en si misma la mejor prueba de la fortaleza de la actual política.
Este año 2020 enterrará definitivamente las viejas tramas políticas, la dejadez en la gestión de los servicios públicos, el abandono de nuestras infraestructuras y la desidia ante los problemas sociales mas acuciantes como el paro y la escasez de vivienda.
Pero volvamos al pasado 26 de mayo.
Hacía ya tiempo que estábamos acostumbrados al producto envasado, ese que comprábamos casi sin fijarnos en sus características y consumíamos con fruición y sin pensar –sobretodo sin pensar–.
Y llegó 2019 y en lugar de comprar nuestras lentejas de toda la vida bien envasadas y etiquetadas se nos ocurrió volver al pasado y comprar lentejas a granel, ¿se acuerdan? Aquellas que tu madre te ponía encima de la mesa y luego te explicaba que como aquello venía todo mezclado había que revisar y separar todo lo que no fuera comestible.
Y así nos pasábamos el rato escogiendo –con criterio– y separando el grano de la paja.
El proceso es tedioso pero el resultado es que los mejores granos, las mejores lentejas son las que acaban en el puchero y es con esas con las que se puede hacer una buena comida.
Es verdad que nunca había necesitado seis meses para separar el grano de la paja.
Ahora es cuando podremos materializar todas esas posibilidades inmensas que se nos abrieron en mayo, ahora es cuando se podrán definir políticas sociales efectivas, ahora es cuando se podrá acometer una política decidida de modernización de la administración digital y acompasarla al inevitable reforzamiento de los recursos humanos disponibles.
Es el momento de repensar nuestra ciudad y transformarla en un lugar agradable de vivir, accesible, dinámico y que atienda las necesidades básicas de la ciudadanía. En otra palabras, se acabó el urbanismo de servilleta.
Las infraestructuras que se han de acometer no pueden estar al albur de "ocurrencias" o intereses particulares.
Estas –y muchas otras– son las posibilidades que conforman este abanico municipal.
Es verdad que existen mas abanicos, existen aquellos que quieren que todo siga como hasta ahora, que no se mueva nada que no sea para el "amejoramiento" de sus propios y sus amigos.
A estos me permito recomendarles que arrimen el hombro y colaboren en la mejora de las condiciones de vida de nuestro pueblo porque esa política de "yo o el caos" no podrán sostenerla por mucho mas tiempo.
Lo dicho, se abre un abanico de posibilidades inmensas, no lo dejemos escapar.
Fuerza y honor.
Gente corriente
Gente corriente
En estos últimos treinta días la correlación de fuerzas en la política canaria ha dado un vuelco histórico.
Fruto del hartazgo de la ciudadanía y de años de políticas realizadas de espaldas al pueblo, ha llegado una necesaria renovación.
En Fuerteventura el resultado ha sido histórico, los marqueses y condes de antaño han sido descabalgados de sus poltronas.
La Oliva y La Matilla han dejado de ser referente territorial y ha llegado el momento de la gente corriente.
La diversidad del mapa político resultante ha propiciado la confluencia de diversas fuerzas para gobernar en las distintas instituciones haciendo inevitable la negociación y el pacto en aras de conseguir el bienestar y el progreso en Fuerteventura.
En contraposición, lo que ocurría hasta ahora era que gobernaba ATI-CC sin el más mínimo respeto a sus socios, fuesen estos quienes fuesen.
La gente corriente que ha llegado a las instituciones se definen –en su mayoría– por ser trabajadores, profesores, profesionales e incluso algún jubilado.
La política caciquil –a la que tan acostumbrados estamos– se ha quedado en la oposición.
Se barruntan tiempos de progreso, de participación ciudadana y de transparencia y precisamente eso es lo que pone en guardia a ATI-CC no vaya a ser que salgan a la luz –que saldrán– todas las malas decisiones que han tomado en estos últimos veinte años.
Esta es la oportunidad de la gente corriente para demostrar que "otra política es posible", que no es necesario depredar territorio para progresar, que no es necesario bajar la cerviz ante los poderosos para progresar, que no es necesario pisar a nadie para progresar.
La tarea no es fácil y la oposición no va a colaborar pues siente la pérdida del poder como una afrenta dado que consideran –como todos los grupos conservadores– que las instituciones les pertenecen.
Me sorprende [chupito] ver a ATI-CC en la oposición, pero me llena de esperanza precisamente eso mismo.
Han pasado muchos años, pero hemos conseguido –a pesar de todas las malas artes utilizadas en la campaña– una oportunidad para demostrar a la ciudadanía qué, otra forma de hacer las cosas es posible.
Nunca cómo ahora es tan necesario hacer realidad el viejo aforismo de "la union hace la fuerza".
Si la gente corriente se une no hay cacique que pueda imponerse.
Tagoror

Tagoror
En tiempos remotos los ancianos del pueblo o los dirigentes, se reunían puntualmente en asamblea –tagoror– para hablar de justicia o religión.
Dejemos a un lado la religión –asunto capital en otros foros pero no en este– y ciñámonos a la justicia.
Justicia en cualquiera de sus acepciones.
Justicia distributiva, procesal, retributiva o restaurativa. Cada una con sus particulares acepciones e intereses, pero nos centraremos en la Justicia Social.
La Asamblea –Tagoror– podría asimilarse en la actualidad a las reuniones que periódicamente se celebran en nuestros Ayuntamientos, en las cuales se busca –o debería buscarse– el reparto justo y equitativo de los bienes y servicios básicos que son necesarios para el desarrollo y el desenvolvimiento de una persona en la sociedad, por ejemplo, la educación, la salud, el bienestar socioafectivo o los derechos humanos.
¿Porqué hablamos de Justicia Social? ¿En dónde radica su importancia?
La justicia social fomenta la integración y la protección ante la explotación de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad buscando la consecución de una sociedad mas justa y equitativa. Y es uno de los valores sociales más importantes de nuestra sociedad actual, poniendo el acento en la equidad frente a la igualdad mal entendida.

Lógicamente la justicia social no es un concepto unívoco por lo cual existen diversos tipos:
La justicia social laboral: vela tanto por la relación saludable entre trabajador y patrón, como por las condiciones físicas y psicológicas necesarias para que los empleados puedan ejercer sus funciones adecuadamente.
La justicia social económica: regula que la distribución de la riqueza tienda a un estado de equidad, que no sea acumulada solo por unos, ya que, crea como consecuencia, una disparidad extrema entre clases sociales, entre otras injusticias sociales.
La justicia social sanitaria: el derecho de la salud debe ser asegurada para todos los seres humanos por igual, siendo un derecho fundamental al que todos puedan acceder, velando por un cuerpo y una mente sana.
La justicia social es reconocer, defender y proteger los derechos de los ciudadanos –sin olvidar sus deberes– y todo ello sin hacer distinciones por mor de su condición. Es en esencia la consecución de la equidad de oportunidades entre la ciudadanía en base a leyes de inclusión.
Algunos ejemplos de justicia social podrían ser los siguientes:
Legislar contra la discriminación racial o de género.
Legislar para el reconocimiento efectivo de derechos laborales.
Garantizar el acceso al sistema de salud.
Asegurar becas para refugiados como una forma de integración social y de promoción de igualdades.
Legislar contra la explotación, el abuso y el acoso sexual.
Muchas de estas cuestiones –no todas– pueden estar al alcance de nuestra Asamblea –Tagoror– Municipal, y deberían encontrarse entre nuestros anhelos y ser fruto de nuestros esfuerzos para los próximos cuatro años.
Justicia Social, ese entiendo yo que deberá ser el espíritu que impulse la acción de Gobierno para nuestro Municipio.
Es el momento

Es el momento.
Dos largas décadas han tenido que pasar para que en Puerto del Rosario vuelva a conformarse un Gobierno de progreso.
Un Gobierno multicolor fruto del entendimiento y el compromiso de sus integrantes por la consecución del bien común para nuestro municipio.
La alternancia al frente de las instituciones forma parte del juego democrático y se convierte en la salvaguarda contra conductas viciadas cuando los lapsos de tiempo de permanencia en el poder se vuelven extremadamente largos.
Puerto del Rosario está necesitado de un revulsivo que consiga dinamizar su vida social, que nos cuestione sobre la idoneidad de las diversas políticas sociales que se desarrollan, que nos aleje de la apatía y el conformismo que nos invade desde hace ya años.
Hemos de transformar nuestra resignación en rebeldía y convencernos a nosotros mismos de la posibilidad de conseguir los retos –sean estos grandes o pequeños– que nos propongamos.
Es el momento de dar un vuelco a las políticas sociales del Municipio.
Es el momento de aunar nuestros esfuerzos para exigir –no pedir– un Hospital a la altura de las necesidades de nuestra gente.
Es el momento de dotar a Puerto del Rosario –no solo de los servicios esenciales– sino de los servicios esenciales con la mayor calidad que nos permitan nuestros recursos económicos.
Es el momento de iniciar la tan traída y llevada apertura al mar de nuestra ciudad –siempre postergada–.
Es el momento de reordenar el día a día de nuestras calles, atajar el problema del aparcamiento, idear espacios amplios donde pasear y disfrutar de nuestra eterna primavera.
Es el momento de apostar decididamente por la juventud de este Municipio promoviendo actividades y reactivando los Centros Culturales de los que disponemos.
Es el momento de dignificar y valorar adecuadamente el trabajo y las responsibilidades de todas esas personas que día a día nos ayudan desde la Administración Pública.
Es el momento de planificar y poner en marcha proyectos largamente solicitados como el hospital geriátrico o el incremento urgente de las plazas sociosanitarias de las que adolecemos.
Es el momento de que esta ciudad –al completo– se implique en la consecución de objetivos tales como la Igualdad efectiva o la erradicación de una lacra tan terrible como la violencia de género.
Hay muchos más momentos que espero que consigamos desarrollar y compartir a lo largo de estos cuatro años que ahora comienzan.
Cada uno de estos momentos será para nosotros un proyecto, una ilusión, una esperanza de futuro que afectará muy positivamente la convivencia entre las gentes del Municipio.
Habrá quien –torciendo el gesto– ante las palabras de este humilde escribidor tilde de naif e ingenuidad todo lo aquí expresado.
A estos pesimistas les invito a arrimar el hombro, seguro que conseguimos llegar aun mas lejos con su ayuda.
Elecciones: Menos es mas
Elecciones: menos es más.Esta frase se le atribuye a un importante arquitecto para la historia de la arquitectura, se trata de Ludwig Mies van der Rohe.Mies, junto a Walter Gropius y, principalmente, a Le Corbusier, fueron los grandes maestros de la arquitectura moderna.Si hablamos de “menos es más”, estamos hablando de minimalismo, de reducir algo a lo mínimo, a los elementos esenciales que componen la cosa. Todo lo demás disturba.Si te fijas en la imagen que encabeza este artículo podrás comprobar la ausencia de artificios, nada más que un lienzo, una frase y nuestro firme compromiso por alcanzar la Canarias que todos deseamos. Para conseguirlo no se necesitan grandes alharacas ni aspavientos, más bien todo lo contrario: necesitamos naturalidad, autenticidad, verdad, sinceridad y trabajo, mucho trabajo.En estos días de campaña política hemos escuchado todo tipo de propuestas, algunas disparatadas, otras engañosas, y siempre –como no– alguna que consideramos utópica.El pasado domingo el Partido Socialista celebró el Día de la Rosa como de costumbre, confraternizando, compartiendo y conjurándose para luchar por una sociedad majorera donde prime el trabajo digno, una sociedad que pueda vivir en igualdad, una sociedad que respete y vele por sus mayores, una sociedad que valore la educación de sus menores. En definitiva, una sociedad más justa, más libre y orgullosa de sí misma.La propuesta del Partido Socialista es clara y contundente. Es igualdad y progresoen una isla socavada por el caciquismo secular de ATI-CC-AM (parece que últimamente todos los males vienen de tres en tres).La apuesta de la derecha nacionalista –‘recientemente reivindicada por la derecha nacional’, Tavío dixit– la hemos podido palpar también este mismo domingo con la resurrección de viejas formulas publicitarias muy cercanas a los desfiles militares que solo buscan amedrentar al pueblo al que deberían servir. También se dan un aire a la Santa Compaña, esa procesión de ánimas o aparecidos que discurre por los términos de una parroquia con el propósito de visitar, o advertir, a todas aquellas casas en las que en breve habrá una defunción.En las generales el óbito fue protagonizado por el PP. Ahora le toca a la derecha nacionalista. Este es el momento, esta es la oportunidad.Tu voto puede alumbrar una nueva oportunidad para esta tierra.Hazlo posible.Here comes the sun.
Hasta siempre compañeros, hasta siempre. Gracias.
La última palabra que pronunció Rubalcaba en su despedida fue una palabra sencilla, de esas palabras que nos enseñan desde pequeñitos, una palabra fácil de utilizar pero a su vez difícil de interpretar la sinceridad del que la pronuncia.
En este caso concreto no hubo dudas de la sinceridad de nuestro compañero pues una vez pronunciada y dejando atrás su puesto orgánico –que no su relevancia– volvió a sus quehaceres previos a su extensa, fructífera y excepcional vida política.
Lo dio todo –muchos años de su vida– al PSOE y a España y no reclamó ninguna prebenda por sus servicios prestados, simplemente nos dijo, gracias.
En contraposición a otros ex, Rubalcaba –una vez retirado de la primera línea política– nos ha dejado muchos testimonios fotográficos dedicándose a lo que dicen que mas satisfacciones le daba, enseñar.
En sus mítines siempre se traslucía ese germen didáctico, esa obsesión por explicarnos el porqué de las políticas que se practicaban.
Nos hablaba de tu a tu –sin arengas mitineras– con la manifiesta intención de que entendiéramos lo que estaba ocurriendo.
No estamos ante un político con un discurso alambicado que busca como único fin contar con tu voto y olvidarte una vez pasado el trago electoral.
La sensación que nos transmitía Alfredo era la de esa persona que quiere recorrer un camino –para el cual necesita de tu apoyo– pero que aspira a que tú mismo transites a su lado ese mismo camino.
Debiéramos ser nosotros los que pronunciáramos esa palabra –gracias– cada vez que recordemos la figura de este gran político.
«No seas político, que se sufre bastante», decía.
En estos últimos días ha habido varias personas que me han dirigido esas mismas palabras, "vas a sufrir mucho en política, dada tu forma de ser".
Si ese sufrimiento puede suponer una mejoría en el discurrir de las vidas de mis convecinos lo daré por bien empleado.
Y de antemano, gracias.